Los padres y las madres, abuelos, tíos y primos, y los propios menores que están o estuvieron afectados por la ausencia, la falta de relación prolongada e injustificada, podemos y debemos unir esfuerzos para prevenir esta execrable forma de maltrato psíquico a los menores hijos del divorcio que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos denomina SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL (SAP).